Mediante textos breves y hermosos dibujos, un niño expresa la tristeza que lo embarga, asociando sus emociones con lo que ve (ausencia de color) y lo que siente en su mente y en su cuerpo (desconcierto y frío). Su mundo en blanco y negro lentamente va recobrando las tonalidades en la medida en que aparecen los mensajes de “la Yoya”, su abuela recientemente fallecida. La presencia de estos mensajes —que no son otra cosa que sus propios recuerdos que empiezan a fluir— le permitirá recobrar la felicidad junto a la compañía de su madre y de los múltiples detalles de su abuela que pueblan la casa de color.
«El libro “Mensajes” de Fabián Rivas es un regalo pues nos permite aproximarnos a la muerte de una manera muy dulce. Desde los ojos de un niño que ha vivido la muerte de su abuela, podemos conectar con la experiencia de la pérdida en la infancia.
“Mensajes” nos invita a reflexionar sobre el rol de los adultos en el proceso de duelo de los niños, y como ellos viven el silencio de sus figuras significativas. Esto, el silencio, no se aleja de la realidad pues tendemos a creer que si no hablamos de nuestra tristeza los niños no se darán cuenta, y que por lo tanto, eso es más sano. Sin embargo, la experiencia nos indica lo contrario, niñas y niños son excelentes observadores, se dan cuenta de que algo pasa pero como los adultos no les explicamos tienden a construir sus propias explicaciones, muchas veces confusas y angustiantes». (Zancada)







