Con su disco, Ignacio Hernández, músico, muli-instrumentista, investigador, gestor de conjuntos y académico a temprana edad, reconocido especialmente como un virtuoso acordeonista chileno, editó en 2009 A contramano, como un recorrido sobre estilos melódicos y profundización de su instrumento marcó el inicio de una etapa creativa, pero ya desde muchos años antes sorprendió como joven solista vinculado primeramente a la cueca urbana y asociado a los conjuntos Los Santiaguinos y Las Capitalinas.





